viernes, 30 de diciembre de 2011

Lo que sucede con la boca llena de tierra

Por favor, poeta, (y fíjate en que te llamo poeta y te lo pido por favor) sostén firmemente tu bolígrafo. Que no tiemble. Y ahora piensa, ese poema que ibas a escribir simulando una receta de cocina, ese poema que dejará calvos a cientos de lectores. Ese poema en el que pensabas ir citando los pasos correctos para algo, para el amor, o para una noche de fiesta, o peor aún, para la vida. Ese poema que lleva tanto tiempo en la despensa, que se ha cortado y huele como la liposucción de las condesas. Ese  m a l d i t o  p o e m a  que se pretende gastronómico.

Respira.

Piénsatelo bien y ten en cuenta que alguien (he caído yo en este caso) tendrá que leerlo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Y escuchar a Parker con otros ojos

Que todo era como una jalea, que todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarte un poco, para descubrir los agujeros. En la puerta, en la cama: agujeros. En la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador colándose a sí mismo...
                                                                                                                                                                                     JULIO CORTÁZAR


Johnny Carter


Vosotros que tenéis Ideas fijas,
vosotros que os coméis vuestra basura
y no queréis saber.

Vosotros que tenéis tostadas para
desayunar y nunca cereales
de mercurio y alambre.

Vosotros que os fiáis de los Caballos
y los Bosques. Vosotros que tenéis
conceptos y moral.

Vosotros que no veis la masa informe,
que no sentís el grito del vacío.
Vosotros que creéis;

traedme vuestros ojos.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Rencor (Verde, que te quiero verde)

Se pasó semanas y meses
oculto tras sus párpados.

Cómo cortarte las
nubes del pecho. Cómo
romperte el cristal de las lentillas
y que tu boca fuese un
asilo de ancianos. Conseguir que
te surgiese pelo entre uña y carne
y que a tu madre le naciera
un poste de teléfonos
en las axilas.

Entonces recordó y
surgió de la oscuridad
desfigurado por la risa
y por las horas.

Nunca te habían gustado las verduras.


El Vertumno  de Giuseppe Arcimboldo