jueves, 29 de septiembre de 2011

Elliott Erwitt

Elliott Erwitt


El diafragma igualador de
todas las cosas
nadie escapa a su llamada
príncipes y yonkis bailan bien sujeto se dejan llevar

Jaime no me estabas escuchando
te decía que
Elliott cuántas consonates Erwitt

Quizá pedofilia se vuelva aficionado a los pies
no eso sería podofilia listillo
quieres callarte de una vez no ves 

que te estaba contando que Erwitt


Dicen que el tipo que inventó
los sobrecillos 
tubulares
de azúcar se suicidó porque nadie los abre por la mitad y él
bueno para algo era su invento quería evitar problemas con el azúcar nihilista
que se 
refugia en los extremos del sobre común y



Joder, me quieres escuchar de una vez

Y en ese momento deberías, Amor,
deberías
sacar un revólver y destrozarme la base de la lengua
y el cielo del paladar y de Cortázar

y marcharte del bar echando pestes
con todo lo que le he escuchado yo 
hombre
con todo y no me puede oír hablar de una puta foto.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Cuento condicional

En una peluquería del Centro deciden regalar una cesta a suclienta más anciana. Algo así como Concurso de canas y tinte.

Cuando la candidez, aferrada al micrófono, se dispone a dar discurso de agradecimiento, las lágrimas se le huyen y se derrumba entre hipidos sobre el suelo a cuadros. La estilista piensa en el jamón.

A la vieja le da un infarto y santas pascuas.

jueves, 8 de septiembre de 2011

La nota

Voces que mil veces preguntarán, Por qué, 
imaginando que hay una respuesta,
y que más tarde o más temprano 
acaban callándose, porque 
sólo el silencio es cierto.

JOSÉ SARAMAGO



El lunes pasado a la hora convenida nos mudamos a un piso usado baño (ducha) dos habitaciones justo en la tercera si vas hacia San Juan por la Argamasa. Aunque el sitio estaba limpio y los muebles intactos, al colocar mis cuchillos encontré la siguiente nota manuscrita que reproducimos debido a su insondable valor antropológico:


“He adquirido recientemente un reloj para mi dormitorio de esos que tienen agujas e insisten aún en compases de dos por cuatro.

Cierto compromiso con el insomnio, el prisionero de la gota en la frente, no sé. Dispuse mi habitación para el ritual. Vaso de leche y pastillas sobre la mesa, ventana abierta por si hace mucho calor y mantas de naftalina por si hace mucho frío. Un diccionario con tecnicismos de agricultura de secano. Revisé las pilas del reloj. Tutto in ordine.
Empiece pues La Noche.


Suspiro y muevo los dedos de los pies Hum

Tic

Silencio

Tac (qué tópico, el más común de los lugares)

Ti

Silencio Solo el susurro de un cuerpo mi cuerpo al cambiar de posición Todo es cambio, viejo, Nadie se baña

Tacat


Pero de pronto embrión yo entre las sábanas sucede la maravilla. La maquinaria del reloj comienza un brutal diminuendo. Es ahora apenas el quejido de un grillo en la inmensidad. Mantiene su ritmo constante tic como una legión de seres ínfimos avanzando al encuentro de algo. La orquesta imita a la perfección el crujido de un papel entre las manos tac. Me lo creo, me lo creo.

Ahora se enaltecen los violines y los timbales, qué timbales, amor. Las agujas suben suben el ritmo sigue. Camina un barco desafiando a la noche, la tempestad lo teme, se enfada. Los tripulantes del sueño cantan (cantamos) una invocación a la lluvia. Se rasga la Mayor. Los chelos doblan. Trum. Hay vientos sí también hay vientos tic anuncian el Apocalipsis el fin. El reloj ha rebasado cotas insospechadas de volumen. ¿Es un trueno en la terraza?

Desciende nuevamente la orquesta a su foso y se levanta el puente levadizo. Otra vez las hormigas.

En estas condiciones comprenderás Amor, claro que me dormí, cómo no iba a dormirme”