sábado, 13 de agosto de 2011

Juan Maravilla

Cincuenta y dos amantes que se resbalan (se deslizan) por sus manos. Cincuenta y dos aún que hacen la Física imposible y retuercen las narices de Max Planck. Cincuenta y dos mentiras que vuelan que hablan evaporan que rompen desentierran que       siempre que. Cincuenta y dos o alguna más, eso es cuestión del táhur y su rutina. Cincuentaydós ciudades en el aire.  Regresión cincuenta y dos. Cincuenta y dos  y corte, salto, enfile, cuenta falsa.

Otra vez cincuenta y dos    y     t o d o s   niños.

3 comentarios:

Jorge Encinas Martínez dijo...

Cincuenta y dos y siempre volvemos a ser niños ante esas manos.

Un abrazo

Jorge Encinas Martínez dijo...

Por cierto, siempre me ha encantado Tamariz

Jaime McLeod dijo...

Posiblemente el mejor cartomago del mundo.